1. Limpia la valla
Limpia un poco tu verja para quitarle el polvo y la suciedad.

2. Lija suavemente
Lija suavemente la pintura anterior, para quitar el brillo y los posibles restos de pintura que se hayan levantado.
Posteriormente, elimina con un trapo el polvo que se haya producido al lijar.


3. Pinta
Protege bien tus manos y el suelo antes de ponerte a pintar.
Deja secar durante 24 horas, lija, quita el polvo y aplica una segunda capa de pintura.




¿Has seguido todos los pasos? Entonces tienes una verja metálica como nueva. Si te queda alguna duda o tienes más ideas, déjanos un comentario 😉
