Tienes varias opciones para forrar libros dependiendo del uso que le vayas a dar, si quieres que sea algo definitivo o no… Nosotros te damos estas dos ideas:
La principal ventaja que presenta forrar con papel es que es algo reversible. Cuando quieras, vas a poder quitar el papel y recuperar tu libro tal cual lo tenías antes. Además, es una opción que permite que te pongas creativo y lo decores a tu gusto usando algún papel bonito o añadiendo algún adorno.
No es tan decorativo ni es algo que luego puedas quitar pero te asegurará una conservación perfecta a tu libro. ¡Ojo! Asegúrate de forrar libros que sean tuyos, ninguno que tengas que devolver a la biblioteca o a algún amigo o familiar.
Antes de nada, piensa en qué tipo de papel vas a utilizar para forrar tu libro. Lo bueno es que puedes elegir prácticamente cualquier tipo de papel. Puedes comprar uno con un estampado que te guste o reutilizar papel de regalo que tengas por casa.
Consejo: evita el papel de periódico o revistas porque la tinta que desprende acabará manchándote.
Asegúrate de que el papel queda a la medida adecuada para el libro que vas a forrar. No tiene que quedar papel sobrante en exceso así que recorta lo que veas necesario.
A continuación, acomoda el papel y dobla los pliegues. Después, fíjalos con un poco de cinta adhesiva en la cara interior de la tapa del libro. Antes de pegar el primer pliegue en la portada, asegúrate de que el libro está bien centrado y tienes un margen de papel similar en todos los lados.
Ahora sí, pega el primer pliegue y asegúrate de que el papel queda bien liso y sin arrugas para garantizar un buen acabado pero, ¡cuidado! no tenses de más el papel para evitar que las tapas se doblen.
Una vez que el papel esté bien fijado, pega el pliegue de la contraportada.
Ahora le toca el turno a las pestañas superiores e inferiores. Para acomodarlas, haz un par de cortes en diagonal al papel que está más pegado al lomo para que puedas doblarlo con facilidad.
Fija primero las dos pestañas de una de las solapas y, cuando estas estén listas y bien tensas, pasa a las de la parte de atrás.
Para reforzar, pon un poco de cinta adhesiva en los pliegues de las esquinas. Recuerda doblar con precisión para conseguir un resultado bonito y sin arrugas.
Por último, recorta los sobrantes del lomo y refuérzalos con un trozo de de cinta adhesiva para evitar su deterioro.
Ahora es momento de sacar toda tu creatividad y decorar el libro a tu gusto. En este caso, nosotros hemos optado por poner el título en la portada y en el lomo con un poco de cartulina y pegamento pero tú puedes hacer lo que más te guste: escribir sobre el papel, pegar fotos, incluso hacer un collage. Es tu momento para sacar al artista que llevas dentro.
Sabemos que el forro de plástico asusta un poco pero lo cierto es que con un poco de práctica, la aplicación se vuelve más sencilla. Es una opción que merece mucho la pena porque nada va a conservar tan bien tu libro como el forro adhesivo.
Este tipo de forros no solo te va a servir para libros, también puedes usarlo para tarjetas, carteles, decoraciones…
Nuestro consejo es que elijas un forro de buena calidad ya que su aplicación será más sencilla.
Centra el libro y corta el forro de manera que los márgenes queden más o menos igualados. Un punto a favor de los forros adhesivos es que vienen con unas líneas o cuadrículas impresas que te irán guiando para que puedas cortarlo sin ninguna dificultad.
Coloca el libro respetando los márgenes que estableciste al cortar el forro. A continuación, marca la línea de una de las solapas doblando el forro y cógela como referencia. Centra el libro para que los lados del forro queden iguales.
Ahora, comienza a despegar el adhesivo manteniéndolo estirado y avanza hasta un poquito más de la línea de referencia.
Atención porque este es el momento más crítico del proceso. Aquí es donde se consigue un forrado perfecto sin burbujas ni arrugas. Por eso es tan importante poner el forro bien desde el principio.
Poco a poco, extiende el plástico a medida que retiras el papel. Cuando llegues al extremo del lomo, detente y haz un corte en diagonal.
A continuación, pliega y dobla hacia dentro de la tapa. Así conseguirás que no se pegue la suciedad.
Quita los sobrantes y puedes continuar con el lomo. Después, da la vuelta al libro y procede de la misma manera. Extendiendo poco a poco, retirando el papel a medida que avanzas y doblando las esquinas hacia dentro.
Recorta los últimos sobrantes y pon un poco de cinta adhesiva en el interior de las esquinas, justo encima del pliegue del forro para asegurarte de que no se levantan.
Este paso no es necesario porque, en realidad, tu libro ya está perfectamente forrado. Pero como sabemos que eres un poco perfeccionista y te gusta ultimar cada detalle, vamos a darte el truco definitivo ?
Para ir un paso más allá solo tienes que hacerte con una cuchara sopera. ¡Como lo oyes! Pásala por todo el libro por su parte roma. El resultado va a ser un forro completamente imperceptible. Dará la sensación de que es la propia cubierta del libro.
Truco: Si sale alguna burbuja, pínchala con un alfiler y con mucho cuidado saca el aire para que quede una superficie completamente lisa.
¿Contento con los resultados? Seguro que no ha sido tan horrible como recordabas ¡Cuéntanos qué tal te ha ido en comentarios!
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