¡Manos a la obra! Antes de nada, como vas a estar utilizando spray y pintura más tarde, asegúrate de cubrir bien con papel o plástico todas las zonas que no quieres que se manchen como el suelo, el techo o los muebles cercanos. Ponte también unos guantes para protegerte las manos.
A continuación, si tu pared tiene algún tipo de material adherido como en el caso de la imagen, utiliza una espátula para ir sacando poco a poco las manchas. Una vez hayas eliminado la mayor parte, toma una lija de mano y pásala por toda la superficie, alisándola lo más que puedas.
El siguiente paso es tapar con un poco de masilla agujeros, desconchones y otros desperfectos que tenga tu pared. Puedes utilizar un masilla en polvo, que tendrás que preparar antes mezclándo con agua, o una masilla reparadora que ya venga lista para usar. En cualquier caso, aplícala con una espátula, asegurándote de que la capa de producto quede lo más uniforme posible.
Tras la aplicación, deja secar el tiempo que indique el fabricante. Si tu masilla no merma, una capa de producto puede ser suficiente. Si merma tras el secado, lija ligeramente y vuelve a aplicar una capa con la espátula, dejando secar después.
Una vez la masilla esté completamente seca, vuelve a lijar la superficie reparada. Después, coge un plumero y pásalo por la zona, eliminando cualquier resto de polvo que se haya podido generar durante el proceso.
Es momento de aplicar el reparador de gotelé en spray en las zonas afectadas. No es nada fácil obtener esta textura de forma rápida sin realizar la técnica completa en la pared, pero un spray especial con efecto gotelé hará el trabajo mucho más sencillo.
Agita bien el bote antes de usar el producto y, después, aplícalo como lo harías con una pintura en spray: siempre en la misma dirección. Evita mantener el spray mucho tiempo en un mismo lugar, ya que de lo contrario el producto no quedará uniforme.
Una vez que hayas cubierto toda la superficie, deja secar el tiempo recomendado por el fabricante.
Ya solo te queda dar el toque final a la pared, pintándola. Escoge la misma pintura que ya tenías aplicada o, si lo prefieres, puedes escoger una de otro color o brillo, para darle un toque completamente renovado a la habitación. Utiliza un rodillo y presta especial atención a las zonas reparadas para que queden totalmente camufladas. Después, deja que la pintura seque.
Te recomendamos usar una pintura plástica, ya que es muy fácil de aplicar, cubre muy bien y seca muy rápido. Si no te aclaras con esto de las pinturas, tenemos lo que necesitas: tipos de pintura, una guía para principiantes.
¡Listo! Ya tienes tu pared de gotelé reluciente otra vez. ¿Te ha resultado útil el tutorial? ¡Cuéntanoslo en el apartado de comentarios!
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