1. Cadena y piñones
Limpia bien con los cepillos la cadena y los discos de piñones. Ayúdate moviendo los pedales para que la cadena vaya corriendo y puedas limpiarlo todo bien. Aprovecha para limpiar toda la bici.
No tengas miedo de frotar. Limpia también el desviador y las bielas. Mantén siempre el cepillo bien mojado con agua jabonosa (mejor si está caliente).
Aclara todo bien con un trapo que no suelte pelo o pelusa.
Una vez seco, aplica una primera capa de producto multiuso a la cadena con el objetivo de eliminar los restos de grasa y suciedad y limpiar bien la cadena. Ve moviendo la cadena con los pedales y ayúdate de un trapo para eliminar todos los residuos sólidos que hubiera adheridos.
Luego, vuelve a aplicar el producto para lubricar bien la cadena y el resto de puntos de la transmisión. Cambia de marchas para pasar por todos los platos y los piñones para que el lubricante llegue a todas las partes de la transmisión. Espera unos minutos a que el producto multiuso penetre bien en los mecanismos y pasa un trapo para eliminar posibles residuos sólidos o excesos de producto en la transmisión.
Ten cuidado de no aplicar el multiuso a las zonas de los frenos o a las ruedas. En todo caso, utiliza un trapo con alcohol para eliminar la posible contaminación del multiuso a los frenos u otras zonas sensibles.







2. Pedales
Engrasa la zona donde engancha el pedal con la biela.

3. Tubo del sillín
Para que sea más fácil subir y bajar el sillín y quitarle el óxido, echa lubricante en el tubo del sillín, subiéndolo y bajándolo para que penetre bien el líquido.

4. Frenos
Echa lubricante en las zonas de tornillos y demás para engrasar las piezas del mecanismo.
Cuando acabes, utiliza toallitas desengrasantes para eliminar la suciedad de tus manos.



Tu bicicleta ya está a punto, así que ve eligiendo destino 😉































































































































