1. Mide y corta la tela
¡Manos a la obra! Para crear tu maceta de tela, necesitas una maceta normal para tomarla como guía o referencia, un poco de tela geotextil para el interior, una tela impermeable -de loneta o resinada- para el exterior y una cinta adhesiva extrafuerte para unir las piezas. También te harán falta aguja e hilo en algún momento.
Lo primero que tienes que hacer es tomar las medidas -ancho y largo- de la maceta que hayas elegido como referencia.

Corta un trozo de tela geotextil con esas medidas y úsalo como plantilla para cortar una pieza de tela impermeable, que deberá ser unos centímetros más alta para poder crear una solapa.



Cuando tengas las dos piezas de tela, toma las medidas de la base de la maceta y, sumándole algún centímetro al diámetro de la circunferencia, crea otras dos piezas de tela, una con la geotextil y otra con la impermeable.


2. Crea un par de asas para la maceta
Para poder transportar la maceta con mayor facilidad, puedes hacerle un par de asas con un poco de cinta de mochila -un tipo de tejido muy resistente y fácil de coser-. Con la pieza de tela impermeable extendida sobre la mesa -con la solapa doblada-, calcula el trozo de tela de mochila que necesitas y corta con la ayuda de unas tijeras. Corta dos piezas iguales.

3. Forma la jardinera
¡Hora de darle forma a la jardinera! Usa una cinta adhesiva resistente para unir las piezas de tela principales. Asegúrate de que pueda aguantar el peso de la maceta y de que sea impermeable. En nuestro caso, hemos usado la Cinta x10 de Ceys, una cinta ultrafuerte y resistente al agua y a diferentes temperaturas.
Para empezar, extiende la tela impermeable bocabajo sobre tu superficie de trabajo y coloca encima la tela geotextil, haciendo coincidir sus bordes. Dobla la solapa de la tela impermeable, envolviendo la tela geotextil por uno de sus extremos, y asegura la unión con un poco de cinta.


Una vez tienes una sola pieza, es momento de unir sus extremos, dándole la forma cilíndrica de la maceta. Para ello, utiliza de nuevo la cinta adhesiva.




A continuación, fija las asas en el lugar que decidas. En este caso, para lograr un resultado eficiente y resistente en el tiempo, lo mejor es que las cosas.

Después de coser las asas, es el momento de fijar la base circular a la maceta. Dale la vuelta a la pieza que ya has creado, dejando la tela geotextil por fuera, y cósele las dos piezas de tela circulares de la base, haciendo coincidir los bordes.



Después, cubre la base con un poco de cinta para hacerla más resistente, prestando especial atención a la unión entre las diferentes piezas de tela -así evitarás filtraciones-.


4. Trasplanta tu planta
¡Ya tienes tu maceta flexible casi terminada! Dale la vuelta a la pieza, dejando la tela impermeable por fuera, y trasplanta tu planta: vierte un poco de tierra sobre la maceta, introduce el cepellón de tu planta y cúbrelo con más tierra. Riega con un poco de agua y… ¡listo!


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