Puede que vivas en uno de esos lugares en los que durante todo el año hay una temperatura relativamente parecida. Sin embargo lo más habitual es que según van avanzando las estaciones, haya dos periodos más o menos diferenciados: primavera/verano y otoño/invierno, que traen consigo calor, frío y lluvias según corresponda. Esto significa que a la gran mayoría nos toca adaptar la ropa que utilizamos en estas épocas. Y cuando esto ocurre, se nos plantea ese inevitable momento que -generalmente- hace que queramos esconder la cabeza debajo de las sábanas cada seis meses: el temido cambio de armario.
En algunos casos podremos guardar junta y a mano toda nuestra ropa, sea de la temporada que sea (bien porque tenemos espacio suficiente para tenerla así, o precisamente porque no tenemos espacio suficiente para separarla en otro lugar de la casa). El caso es que para una gran mayoría, cómo hacer el cambio de ropa de temporada correctamente es un quebradero de cabeza, además de una tarea nada apetecible.
Pero piensa que reencontrarte de nuevo con la ropa que hace meses que no ves, también puede ser un proceso bonito y apetecible (¡igual que cuando empieza la temporada de tu fruta favorita!). Por eso, hoy queremos hacerte la vida un poco más fácil, y darte las claves para hacer tu cambio de armario de la mejor manera posible. ¡Te acompañamos!
Este primer consejo ya te lo esperabas, ¿no? Pues eso, se trata de vaciar el lugar (o lugares) donde guardas toda la ropa, para poder colocarlo todo después como si fuera un ‘lienzo en blanco’. Te va a tocar sacarlo TODO, incluida la ropa de entretiempo y la que sabes que va a seguir estando en el mismo sitio, porque es importante darle un buen repaso a todas tus prendas.
Lo siguiente va a ser aprovechar para hacer una buena limpia de toda esa ropa que ‘ya no’. Revisa prenda a prenda con honestidad, y separa las que sí o sí ya sabes que vas guardar, y en otro montón las que ya toca regalar, donar o tirar (si están en mal estado). Este es el momento perfecto para ponerte ‘en plan Marie Kondo’, porque quién sabe si nunca encontrarás otro rato a lo largo del año…
Inevitablemente toca acondicionar toda la ropa para estar almacenada durante varios meses, así que toma nota de estos pasos imprescindibles:
Lo suyo es que te armes de paciencia, y laves toda la ropa que vas a guardar. Aunque dentro de tu armario ya estaba limpia, seguramente haya cosas que hace mucho que no usas, y otras que han ido acumulando polvo. Y muchas otras (como los jerseys) que no es conveniente lavar con cada uso, de manera que este es el momento de hacerlo; así cuando las vuelvas a sacar dentro de unos meses, estarán en perfecto estado. Lo que vayas a lavar, hazlo preferiblemente sin suavizante para evitar manchas con el paso del tiempo y asegúrate muy bien de que todo se seca totalmente y sin ningún olor a humedad.
Aprovecha la excusa del cambio de armario para llevar al tinte los abrigos y prendas más delicadas, especialmente si no sueles acordarte a lo largo del año. Te parecerá que llevarlo todo de golpe es un poco caro, pero es mejor acabar con ello de una sola vez, porque no siempre es fácil hacerlo de a poquitos -edredón incluido, si no puedes lavarlo en casa-.
Por otro lado, revisa cada prenda para ver si necesita algún arreglo como coserle un botón, arreglar un bajo o quitar una mancha. Si no te ves con ganas de hacerlo, las probabilidades de que lo hagas al desenvolver esa prenda dentro de seis meses es CERO. Es ahora o nunca. Y si tu respuesta es ‘nunca’, significa que no te interesa lo suficiente, así que puedes deshacerte de ella.
Presta especial atención al cuidado de bañadores y prendas de playa cuando el cambio de armario sea de verano a invierno: Los restos de cloro y sal estropean terriblemente la licra y las gomas de los trajes de baño, así que asegúrate de que están lavados (sin suavizante), aclarados y perfectamente secos. Consérvalos dentro de una bolsa hermética cuando toque retirarlos de la circulación, teniendo en cuenta que no queden aplastados entre otras prendas, para que no se deformen. Las toallas de playa lávalas también sin suavizante, para no estropear su capacidad de absorción.
Como tampoco es habitual desalojar el armario a lo largo del año para limpiarlo por dentro, tiene sentido utilizar este momento para ello. Retira muy bien el polvo del interior de las paredes y los cajones (ya verás que SÍ hay polvo), y aprovecha para incorporar saquitos de flores secas, pastillas de jabón u otros ambientadores naturales que te gusten, para que toda tu ropa huela genial cada vez que vayas a utilizarla.
Es complicado poner una norma fija, porque depende absolutamente de cuánto pueda oscilar la temperatura en el lugar en el que vivas. Pero básicamente se trata de guardar todo aquello que SEGURO no corresponde a la temporada que llega (jerseys de cuello vuelto o chaquetas gruesas en verano y bañadores o vestidos de tirantes en invierno, por ejemplo).
Existe esa zona gris llamada ‘el entretiempo’, que varía mucho de unos lugares a otros, pero que siempre está ahí de alguna manera. Seguramente vas a necesitar conservar a mano prendas básicas como camisas, chaquetas o jerseys ligeros, algunos vaqueros que te sirvan todo el año, etc. Además, si vives en el típico lugar en el que por el día puedes llegar a los 40º, y por la noche una ‘rebequita’ se queda corta, te va a tocar dejar alguna prenda de más abrigo a mano. Lo ideal será escoger la que sea más versátil y combine con la mayor parte de la ropa de temporada que tengas.
Aunque hay mucho debate al respecto de si realmente existen ‘colores de invierno’ y ‘colores de verano’, una cosa sí está clara: las bufandas de lana son para el frío y los sombreros de paja para el calor.
Piensa qué accesorios no vas a usar según la temperatura y época del año entrante, y busca un espacio para ellos cuando toque hacer el cambio de armario. Además, también está muy bien ‘refrescar’ la visión de nuestros cajones, y dejar de ver determinados accesorios durante un tiempo, para recibirlos de vueltas con ganas cuando vuelvan a aparecer en nuestro armario dentro de unos meses.
Cuándo nos planteamos cómo hacer el cambio de ropa de temporada, una de las primeras dudas que nos surgen, es cuál es el tipo de almacenaje más adecuado. Y como para casi todo, la principal respuesta será ‘depende’. (Alprazolam) En general la premisa es mantener la ropa guardada en un lugar oscuro, limpio y seco. Hay diferentes opciones de cajas y bolsas que puedes utilizar, pero la elección que mejor se adapte a ti, va a variar según el espacio con el que cuentes y el clima en el que estés. Te vamos a hablar de algunas de esas opciones:
Las cajas/bolsas de tela te ayudarán a mantener la ropa ordenada y son transpirables, lo que las hace la opción más adecuada para casi todas las situaciones. Este pack de 3 unidades tiene una ventana de plástico para poder ver fácilmente el interior y asas a cada lado. Son de tamaño medio, para que puedas ubicarlas en altillos o espacios no demasiado grandes y se pliegan cuando no necesites utilizarlas.
Aunque lo ideal es que almacenes tu ropa en contenedores transpirables, lo cierto es que muchas veces es necesario utilizar la parte baja de la cama -donde generalmente se acumula muchísimo polvo y suciedad-. Si este es tu caso, unos buenos contenedores de plástico resistente protegerán tus prendas de la suciedad. Esta opción que te ofrecemos es transparente y tiene ruedas para poder moverse con facilidad bajo la cama. Su altura de 20 cm permite guardar jerseys doblados en vertical y cabe debajo de la mayoría de las camas de tamaño estándar. Vienen en set de dos unidades.
Las cajas de cartón son otra opción que puedes utilizar, pero es recomendable hacerlo solo en lugares donde el ambiente sea muy seco (en ambientes con humedad, el cartón la absorbe y se genera moho muy fácilmente). Si en tu caso el espacio de almacenaje va a estar necesariamente a la vista, será interesante que busques una solución con un diseño que sea decorativo. Esta elegante opción en rojo y dorado dará un toque de color muy especial a la estancia. Tiene un asa para transportarla y tirar de ella con comodidad.
Las bolsas de plástico son una opción muy práctica porque se limpian con facilidad y permiten ver el contenido a primera vista. Sin embargo, generalmente no dejan transpirar los tejidos de dentro. Por eso hemos escogido esta opción: tiene una rejilla para evitar que se acumule la humedad dentro, y la ropa pueda respirar. Su diseño de plástico translúcido está muy cuidado, los cierres son de calidad y tiene la etiqueta a la vista, para que la puedas rellenar y saber rápidamente qué has guardado dentro.
A la hora de guardar abrigos, trajes y vestidos, lo ideal será hacerlo colgados del armario, protegiéndolos con bolsas de tela (o tejido no tejido). Este pack incluye una bolsa larga para abrigos, dos cortas para chaquetas y una bolsa pequeña para zapatos. Vienen preparadas para utilizarlas también como portatrajes (con asas y arandela para pasar la percha) así que además ¡tienen doble función!
Si tienes muy poco espacio, la opción más conveniente para ti probablemente sean las bolsas plásticas para poder envasar al vacío. No son recomendables para ropa delicada o que sufra con la compresión: ten en cuenta que este tipo de bolsas reducen el volumen de la ropa hasta un 80%. Se utilizan con ayuda de un aspirador y vienen en tres tamaños. Son perfectas para elementos voluminosos como mantas, edredones o toallas.
Ahora que te dispones a guardar la ropa de la temporada anterior durante meses, debes tener en mente que todo el tiempo que inviertas ahora, es tiempo ganado para el siguiente turno. Ten en cuenta los siguientes consejos:
Si la temporada pasada hiciste los deberes, la ropa que estás sacando ahora mismo de su hibernación debería estar limpia, sin arrugas y en perfecto estado. Si no lo está, lava, plancha y repara lo que corresponda.
Quizás no lo habías pensado, pero la ropa que vuelve al armario tras varios meses guardada, también es susceptible de pasar por el examen de qué necesitas conservar y qué no. Según vayas colocando cada prenda en tu nuevo armario de temporada, hazte la pregunta y desecha lo que no necesites.
Puede que al cambiar el tipo de prendas, necesites reorganizar la posición de algunas baldas, cajones etc (la ropa de invierno abulta en general más que la de verano). Aprovecha la energía que da el cambio de estación y coloca tu ropa de la manera más práctica y bonita posible. Si tienes dudas de cómo hacerlo, en Handfie te explicamos con todo detalle cómo organizar el armario con un montón de trucos y consejos.
Plantéate este momento como un nuevo inicio, y una oportunidad de empezar una fase desde cero, con ilusión y alegría. Para que dé menos pereza, te recomendamos que trates de sacártelo de encima de golpe (probablemente necesites un par de días para tenerlo todo a punto). Pero ponte una buena música, concéntrate ¡y a por ello!
¿En tu caso haces un cambio de armario total? ¿Cuáles son los tipos de almacenaje que prefieres? Cuéntanoslo todo en los comentarios, ¡y no te quedes con ninguna duda!
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