1. Mezcla los productos
Para limpiar el óxido de tus objetos metálicos, mezcla vinagre blanco, sal marina, zumo de limón y bicarbonato sódico en un recipiente y agita la mezcla con la ayuda de un palo de madera.
Según qué necesites limpiar, tendrás que preparar más o menos mezcla. Para medio litro de vinagre, debes añadir 70 gramos de sal marina, el zumo de 1 limón y 10 gramos de bicarbonato. Si necesitas un volumen mayor, escala las cantidades en proporción.
Te recomendamos usar una balanza de cocina para asegurarte que atinar con las cantidades.


2. Sumerge el objeto en la solución para quitar el óxido
Cuando tengas la mezcla lista, sumerge por completo tu objeto en la solución y deja que actúe durante 30 minutos.
Es importante que la solución cubra toda la superficie del objeto. En caso de que no lo haga, mueve continuamente la mezcla para asegurarte de que actúa en todas las partes por igual.
Si, una vez transcurrida media hora, el objeto sigue con restos de óxido, vuelve a preparar la solución y sumérgelo durante 30 minutos adicionales.

3. Repasa y seca la superficie del objeto
Cuando todo el óxido se haya desprendido, repasa la superficie del objeto con un estropajo suave -que no sea abrasivo- o la cáscara del limón que has exprimido para terminar de pulirla. Después, seca con un trapo y ¡listo!

Como ves, limpiar el óxido de tus objetos metálicos es barato, fácil y rápido. Si te queda alguna duda o conoces algún otro truco para quitar el óxido, te leemos en los comentarios. Y si te interesa esto de los trucos de limpieza, te recomendamos que le eches un ojo a este otro contenido para dejar tus alfombras como nuevas: cómo limpiar tus alfombras.
















































































































