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Handfie DIY

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Medio

Cómo instalar una valla antirrobo

1. Haz los agujeros de un extremo y atornilla el pie

Sitúa la valla en la superficie donde la quieras fijar y marca la posición del pie de uno de sus postes. Haz los agujeros correspondientes con el taladro en modo percutor, mete los tacos y atornilla el pie de la valla.

2. Mide la distancia de la valla y atornilla el segundo pie

Con la ayuda de un flexómetro o de la propia valla, marca la posición del pie del otro poste y haz los agujeros correspondientes con el taladro. Vuelve a repetir la operación: introduce los tacos en los agujeros y atornilla el pie de la valla.

3. Monta la valla

Una vez instalados los pies, fija los postes a ellos si aún no lo has hecho e instala la valla con el sistema de fijación correspondiente.

Para instalar esta valla, hemos utilizado abrazaderas plásticas, fijas con tornillos y tuercas y la ayuda de una llave allen.

4. Instala el sistema antirrobo en los tornillos

Para instalar los antirrobo en los tornillos -pequeños elementos con forma de estrella-, tienes que situarlos encima de la cabeza de los tornillos y golpearlos con fuerza con la ayuda de un martillo.

¡Listo! ¿Tienes dudas? ¿Sugerencias? ¡Déjanos un comentario!

    Diferencias entre fijaciones para materiales huecos

    1. Tipos de anclajes para materiales huecos

    Si quieres fijar algo en un material hueco, tienes que tener en cuenta dos cosas fundamentales a la hora de elegir el anclaje perfecto. En primer lugar, tienes que saber de qué tipo de material se trata: puede ser, por ejemplo, yeso laminado, lo que conocemos como cartón yeso, hormigón hueco o ladrillo hueco. El segundo aspecto fundamental es el peso de lo que quieres fijar : hay anclajes para materiales huecos que soportan cargas altas y otros diseñados para colgar elementos ligeros como cuadros o lámparas.

    Antes de decidir qué anclaje vas a usar, fíjate bien en sus especificaciones.

    2. Anclajes químicos

    Si queremos fijar cargas altas en mampostería, podemos utilizar anclajes químicos. Modelos como el MOPOLY o el MOPOSE de Index, por ejemplo, pueden soportar cargas de hasta 115 kilos en ladrillos huecos. Para aplicarlos, hace falta un tamiz, que se introduce en el agujero que tienes que hacer con el taladro y sobre el que se aplica el anclaje químico.

    La capacidad de carga se consigue por la adaptación de los nudos que forma la resina extruida a través del tamiz en las cavidades del material base. Una vez se aplique la resina, hay que introducir un espárrago roscado metálico y dejarlo endurecer.

    3. Anclajes metálicos

    Los anclajes metálicos también nos pueden servir para fijar elementos en materiales huecos. Hay diferentes modelos según el peso y el tipo de material y que funcionan de diferente forma.

    Hay anclajes metálicos, por ejemplo, que son adecuados para ladrillo hueco y hormigón de baja resistencia y pueden soportar cargas medias y altas. Se trata de anclajes que funcionan por rozamiento: cuando los metes en el agujero y aplicas presión, se expanden y ejercen mucha fuerza en la zona de contacto. Para instalar algunos de esos modelos, hay que usar una llave dinamométrica. Son muy fáciles de instalar y muy populares.

    Si en cambio, queremos instalar cargas ligeras, podemos utilizar otros tipos de fijaciones metálicas como los anclajes IN-CO de Index, que sirven para fijar elementos en yeso laminado, ladrillos huecos y hormigón hueco. Se fijan gracias a sus antigiros y la ayuda de una pinza especial o un destornillador como este.

    Otra opción son las palomillas para yeso laminado, que se pueden utilizar para colgar elementos ligeros del techo como lámparas y maceteros y los tacos de Zamak que, a diferencia de los anteriores, son autoperforantes y sobre los que colocamos un tornillo o una alcayata.

    4. Anclajes plásticos

    Los anclajes plásticos nos sirven para fijar cargar medias y bajas en materiales huecos. Como sucede con los anclajes metálicos, tienes que tener en cuenta el material hueco en el que quieres fijar algo a la hora de elegir el anclaje adecuado.

    Para fijar elementos en ladrillo hueco y hormigón hueco, puedes usar tacos de nylon del alto rendimiento, que se expanden hasta conseguir anudar el taco dentro del hueco del material base. Otros modelos, como los tacos de poliamida, sirven para los mismos materiales pero, en cambio, soportan cargas ligeras y son más rápidos de instalar, por lo que es importante estar atentos a las especificaciones del anclaje.

    También para cargas bajas, puedes usar otros modelos de nylon más versátiles, que además de en ladrillo hueco y hormigón hueco, puedes utilizar en yeso laminado.

    Estas son algunas de las alternativas que tienes para fijar elementos en materiales huecos. ¿Lo más importante? Fíjate bien en las especificaciones de cada anclaje para elegir el adecuado.

      Máscara de conejo gigante

      1. Dibuja y recorta la careta y las orejas

      Dibuja un círculo a mano alzada en la cartulina blanca para hacer la cara del conejo y, dentro, una línea que vaya del centro a uno de los extremos. Con la ayuda de unas tijeras, corta la circunferencia y la línea que has dibujado hasta su centro. En otra cartulina, dibuja la forma de dos orejas y córtalas.

      Nuestro círculo para la cara del conejo mide 24 cm de diámetro y las orejas, 15-18 cm de ancho y 60-65 cm de alto aproximadamente.

      2. Pega la base

      Dale volumen a la careta del conejo. Monta un poco el círculo sobre sí mismo por la parte en la que has hecho el corte en la circunferencia, haciendo varias pliegues para formar la barbilla. La idea es crear un cono muy abierto en el que la punta será la nariz. Pega estas uniones con pegamento en barra. Deja secar.

      Puedes ayudarte de una pinzas de madera para mantener los pliegues mientras se secan.

      3. Haz las orejas

      Marca y corta en goma eva de color melocotón la forma interior de las orejas. Mide un trozo de alambre que servirá de estructura para que las orejas se mantengan firmes y pégalo con adhesivo instantáneo en la goma eva melocotón. Pega todo esto, a su vez, a la las orejas de cartulina blanca. Cuando todo esté seco, pega las orejas en la parte superior de la máscara con pegamento en barra.

      4. Decora la máscara

      Pinta, recorta y pega con adhesivo instantáneo una nariz en goma eva negra y pinta la boca con un rotulador negro. Dibuja y recorta dos círculos a mano alzada y ligeramente diferentes entre si en cartulina rosa para los mofletes y pégalos con pegamento a ambos lados de la nariz.

      5. Haz los agujeros para los ojos

      Sitúa la máscara en tu cabeza y marca con ayuda del rotulador la altura de tu ojos. Haz dos agujeros con unas tijeras por donde poder mirar.

      6. Pon la cuerda en la careta

      Haz dos pequeños orificios con la punta de las tijeras a 3 cm del bode de la máscara, a la altura de los mofletes, e introduce la cuerda blanca. Corta la cuerda con la longitud que desees y haz un nudo en cada agujero.

       

      ¡A brincar! 😉 Y si quieres más ideas, ojo a este post en el que te damos 25 propuestas para Carnaval: disfraces fáciles de hacer.

        Cómo instalar un termostato digital

        1. Quita el antiguo termostato

        Abre la carcasa de tu antiguo termostato y desconecta los cables eléctricos. Con la ayuda de un detornillador, retíralo de la pared.

        Encinta los cables que desconectes del termostato para evitar el contacto.

        2. Fija el termostato en la pared

        Usa un destonillador para atornillar tu nuevo termostato a la pared, en el lugar donde estaba el antiguo termostato.

        3. Haz la conexión eléctrica

        Una vez está anclado tu nuevo termostato en la pared, conecta los cables del antiguo termostato a sus puntos de conexión correspondiente e instala las pilas en tu nuevo termostato. ¡Hora de encenderlo!

        Regula fácilmente la calefacción o el aire acondicionado con tu nuevo termostato 🙂

          Diferencias entre anclajes metálicos

          1. Para qué sirven los anclajes metálicos

          Los anclajes metálicos se usan generalmente para fijar cargas pesadas en materiales como el hormigón. Son resistentes, fáciles y rápidos de instalar y muy populares en el mercado. Hay dos clases principales de anclajes metálicos: los anclajes metálicos por rozamiento, que son los más populares y los anclajes metálicos por adaptación, más rápidos de instalar y desmontables.

          2. Anclajes metálicos por rozamiento

          Los anclajes metálicos por rozamiento se expanden una vez están dentro del material, aplicando presión. Ejercen mucha fuerza sobre una zona muy localizada, lo que hace que esa presión sea muy alta. Son muy sencillos de instalar y muy populares en el mercado.

          Hay dos tipos. Por una parte, hay un grupo de anclajes metálicos por rozamiento que hay que instalar con una lleva dinamométrica y, una vez instalados, sobresalen. Hay que prestar atención a la fuerza con la que los apretamos, el par de apriete, para que el anclaje funcione correctamente. Mira las imágenes para ver diferentes modelos de este tipo.

          En el otro grupo, que no sobresale cuando está instalado, la expansión se logra golpeando un cono que tiene en el interior. Una vez hecho esto, hay que roscar un tornillo o una varilla. Este tipo de anclajes sirve, por ejemplo, para fijar elementos de aire acondicionado o para fijaciones desmontables como carpas. Cuando no necesitemos utilizar más la carpa, podemos desmontarla quitando los tornillos y el anclaje queda dentro del hormigón sin sobresalir. No hay que cortarlo y se podría volver a utilizar en el futuro.

          3. Anclajes metálicos por adaptación

          Hay otro tipo de anclajes metálicos, por adaptación. Una vez hecho un agujero con el taladro, que es imprescindible, este tipo de anclajes se meten directamente en el material en el que quieres fijar algo, sin necesidad de utilizar nada más.
          Este tipo de anclajes tienen una rosca cortante que, a medida que se va instalando, va haciendo rosca en el material. Por eso se llaman tornillos de fijación directa a hormigón.

          Se recomienda instalarlo con una llave de impacto, aunque también se pueden fijar con una llave fija.

          Por su sencillez, son más rápidos de instalar que otros anclajes, ya que el tornillo es roscado directamente en el material base. una vez realizado el agujero. Para esos anclajes, no es necesario utilizar una llave dinamométrica para aplicar el par de apriete. Además, puedes desmontarlos cuando no los necesites más.

          ¿Para qué necesitas usar tú un anclaje metálico?

            Cesta de cuerda

            1. Enrolla y pega la cuerda para hacer la base

            Enrolla la cuerda sobre sí misma sobre una superficie plana y ve pegando poco a poco con adhesivo específico para tejidos. Empieza por un extremo y ve montándola de forma concéntrica hasta que alcance el tamaño que quieras. Deja secar.

            Ten cuidado de que el pegamento no rebase la cuerda y esta se quede pegada a la superficie de trabajo.

            2. Crea la cesta

            Cuando el fondo tenga el tamaño que quieras, cambia de plano y empieza a pegar la cuerda hacia arriba para hacer la estructura de la cesta. Sigue subiendo en espiral hasta alcanzar la altura que queiras. Para reforzar la estructura pon una última vuelta de cuerda por dentro en la unión de las paredes con la base. Deja secar.

            Ayúdate con un trozo de cartulina como guía para montar la estructura.

            3. Monta el asa en la cesta

            Corta un cinta de cuero y, con la ayuda de unas tijeras, hazle un par de agujeros en cada uno de sus extremos. Sitúa el asa en la posición que quieras y fíjala a la cesta con un par de remaches por lado.

            ¿Te gusta el resultado? Un cesta PERFECTA para guardar cosas en el baño.

              Caja de cartón decorada con tela

              1. Marca y corta la tela para forrar la caja

              Marca el centro de la tela, extendiéndola boca abajo en una mesa, y coloca la base de la caja centrada en ella. Dibuja la base de la caja en la tela y, con la ayuda de una regla y un lápiz, prolonga las líneas de la base hasta formar una cruz que servirá para forrar la caja. En dos de sus brazos, añade solapas a los lados (VER IMAGEN) para cubrir bien las aristas de la caja. En los otros dos, prolonga las líneas hasta el final de la tela: te servirán para forrar el interior.

              Corta la tela con la ayuda de un cúter circular.

              2. Corta las tapas de la caja

              Recorta las tapas de la caja de cartón, dejando solo 5 caras del cubo.

              3. Forra la caja con tela

              Pega la tela a la caja del cartón con cola blanca. Empieza por la base, centrándola con cuidado en la tela, y ve pegando los lados ayudándote de una paletina para aplicar la cola. Deja secar.

              Extiende con cuidado la cola para evitar que se formen bultos.

              4. Haz las asas

              Corta dos tiras con la tela sobrante y divídelas con cortes verticales en tres tiras más pequeñas, sin terminar de cortar el extremo superior. Trénzalas. Con el cúter, haz un par de ranuras en dos de las caras de la caja e introduce las tiras trenzadas por ellas a modo de asa. Ajusta la longitud y corta el sobrante. Pega por el interior con cola y pon un trozo de cartón de refuerzo.

              5. Pega el resto del forro

              Pega con cola blanca el resto de la tela de los lados largos para forrar el interior de la caja.

              ¡Caja lista! Nosotros la vamos a utilizar para poner toallas, pero puede quedar bien en cualquier otra habitación de casa 😉

                Cojín con mensaje

                1. Corta la tela para hacer la funda

                Mide el cojín que vas a meter dentro de la funda con una cinta métrica y traslada esas medidas a la tela, dejando unos centímetros más por cada lado para tener margen para coser y hacer un dobladillo para la apertura de la funda. Corta con un cúter circular. Usando esa primera parte de tela como plantilla, marca y corta otra pieza de tela igual: cosidas, formarán la funda del cojín.

                Nuestra funda tiene 55 cm x 55 cm.

                2. Cose la funda

                Enfrenta las dos piezas de tela por su cara buena -una vez cosida, hay que darle la vuelta a la funda- y cose 3 de sus lados a 1cm y medio del final de la tela. Dobla hacia fuera el extremo del cuarto lado, haciendo un pequeño dobladillo donde tendrás que poner el velcro. Cose solo uno de esos dos dobladillos.

                3. Pon el velcro para cerrar la funda

                Corta el velcro – cremallera textil – en varios trozos para ocupar todo el lado de la funda del cojín. Pega cada una de sus partes en los dobladillos de los lados de la funda.

                4. Dibuja y recorta tu mensaje en fieltro

                Dibuja y recorta en fieltro de diferentes colores las letras que formarán tu mensaje.

                Nosotros hemos recortado la palabras be mine en fieltro blanco y un corazón para el punto de la i en el fieltro rosa.

                5. Pega el mensaje en la funda

                Usa pegamento textil para pegar las letras de fieltro en la funda. Deja secar.

                6. Mete el cojín en su funda

                Cuando estén secas las letras, introduce el cojín base en la funda y une las partes de velcro para cerrarla.

                ¿Qué te parece el resultado? Un cojín PERFECTO para tu casa o hacer un regalo 😉

                  Cómo colgar elementos en placas de yeso laminado

                  1. Tacos para cargas ligeras

                  Cuando queremos colgar algo en la pared o en un techo de yeso laminado -lo que conocemos como placas de yeso o cartón yeso-, lo más importante es tener en cuenta el peso del elemento que queramos colgar. En las ferreterías puedes encontrar muchos tipos de tacos, de diferentes materiales y tamaños.

                  Cuando quieras fijar elementos ligeros, como cuadros, o elementos que sobresalgan muy muy ligeros, la mejor opción son los tacos plásticos y los tacos autoperforantes de nylon o de zamak.

                  Los tacos plásticos son anudables y en materiales como el cartón yeso, tienden a formar un nudo una vez que se rosca el tornillo en ellos.

                  Luego están los tacos autoperforantes, que pueden ser de nylon o de zamak. La punta de estos tacos es como una broca que les va a ayudar a roscar directamente en la pared sin ser necesario el taladro previo. Con un atornillador, se introduce el taco en la pared y luego, se utiliza un tornillo o una alcayata para fijar la pieza que queramos.

                  Los tacos autoperforantes son ideales cuando necesitamos fijar algo directamente a una placa de cartón yeso. Sin embargo, cuando las paredes están revestidas de azulejos -por ejemplo, una cocina o un baño-, habrá que utilizar un taco plástico taladrando antes el agujero.

                  2. Tacos para cargas medias

                  Si lo que queremos es colgar cargas de peso medio, como estanterías ligeras, muebles ligeros o una televisión, lo ideal es utilizar tacos metálicos que se expanden. El anclaje se fija a la pared de yeso por medio de unos antigiros: unos pequeños dientes que tiene el anclaje. Estos le permiten que pueda ser expandido con una pistola especial o un destornillador. El efecto que consigue es que el taco se retraiga haciendo un efecto de paraguas que agarra la cara interior de la placa de yeso.

                  Aunque este anclaje es la mejor solución para fijaciones en yeso laminado, debes ser consciente del material base donde vamos a realizar la fijación y su resistencia.

                  3. Tacos para techos huecos

                  Los tacos especiales para techos huecos se llaman basculantes por gravedad. Incorporan uno o dos elementos de anclaje que les permiten bascular dentro de la pared o del techo. Se utilizan sobre todo para fijaciones en falsos techos y en materiales huecos tipo bovedillas. Son adecuados para colgar lámparas de techo.

                  Utiliza un taco con terminación en gancho o en tornillo dependiendo de la mejor alternativa para fijar tu lámpara al techo. Hay algunas que están preparadas para colgarse con gancho y otras, con una varilla con tornillo.

                  ¡Recuerda! Para colgar elementos en placas de yeso laminado, repasa bien las especificaciones de cada anclaje.

                    Cómo reparar cerámica con efectos dorados

                    1. Limpia las piezas de cerámica

                    Limpia las piezas de tu cerámica rota con la ayuda de un cepillo para retirar las piezas sueltas y el polvo y poder pegarlo mejor.

                    2. Mezcla el adhesivo con pigmento dorado

                    Con la ayuda de un palito de madera, mezcla adhesivo instantáneo con pigmento dorado – en nuestro caso, polvo de purpurina dorado- sobre un trozo de cartón u otra superficie de trabajo.

                    3. Une las piezas de cerámica con la mezcla

                    Aplica la mezcla en el canto de las piezas rotas y ve pegándolas. Sujeta presionando levemente cada pieza para ir montando el puzzle hasta completar la pieza entera y deja secar.

                    4. Lija la pieza

                    Con una lija fina elimina el exceso de mezcla y alisa la superficie para que quede unificada y con un mejor acabado.

                    5. Repasa las grietas

                    Repasa los huecos y las grietas con un poco más de mezcla par dejar un acabado dorado perfecto.

                    Sayonara, cerámica rota.

                      Lámpara de mesa geométrica

                      1. Marca y corta las piezas de madera

                      Marca y corta cuatro piezas rectangulares de madera de la misma medida con la ayuda de una sierra de calar. Marca la posición del casquillo en uno de los lados de madera, tomando como referencia el casquillo que quieras usar.

                      Las piezas de nuestra lámpara miden 10,5 x 31,5 cm.

                      2. Haz el orificio para el casquillo

                      Sujeta la pieza en la que irá el casquillo con un sargento. Haz una pequeña perforación con el taladro primero para poder pasar la hoja de la sierra de calar. Una vez hecha, corta con la sierra de calar.

                      3. Lija las partes de la lámpara

                      Lija ligeramente las piezas de madera de la lámpara para eliminar imperfecciones.

                      4. Pega la estructura de madera

                      Pega las piezas con cola blanca, formando una estructura cuadrada y sujetando las uniones con sargentos en perpendicular. Limpia con un trapo húmedo el sobrante de cola y deja secar.

                      5. Instala el sistema eléctrico

                      Limpia el polvo e instala el sistema eléctrico introduciendo el casquillo por el orificio que has cortado en uno de los laterales. Enrosca la bombilla, enchúfalo y ¡listo!

                      ¿Lámpara DIY para tu casa? ¡HECHO!

                        Organizador mensual para el escritorio

                        1. Pega las piezas del organizador

                        El organizador está formado por tres rectángulos de madera iguales – uno en vertical y, a su derecha, los otros dos en horizontal- para formar un rectángulo mayor. En la parte superior del rectángulo vertical, tiene dos listones de madera cortos que forman dos repisas y en el rectángulo horizontal inferior, un listón largo para hacer otra – en este caso, rematada por dos piezas de madera en los extremos a modo de tope-. [VER IMAGEN] Puedes componer tu propio diseño según tus necesidades.

                        Encola las diferentes piezas y pégalas presionando con la ayuda de sargentos. Hazlo por fases: crea las repisas superiores a su rectángulo y monta la repisa inferior – listón rematado por los dos triángulos rectángulos de madera-. Después, pega los tres rectángulos entre sí y, finalmente, une la repisa larga con el resto de la estructura.

                        Estas son las medidas del organizador que hemos hecho:

                        • Tres rectángulos de 30×60 y 2 cm de grosor para el fondo.
                        • Dos listones de madera cortos para repisas de 29x8x2 cm.
                        • Un listón de madera largo para la repisa inferior de 55x8x2 cm..

                        2. Recorta rectángulos de corcho para los días

                        Recorta con un cúter rectángulos de corcho para formar los días del calendario y unas franjas extra para poner notas y recuerdos.

                        Nosotros hemos hecho 35 piezas de 7×4 cm para el calendario y otras dos franjas de 86×12 cm y 27×12 cm.

                        3. Pega el corcho en la estructura

                        Usa cola blanca y una paletina para pegar el corcho en la madera y formar tu calendario. Pega primero los rectángulos del calendario en la parte superior derecha, dejando una franja por arriba para las letras de los días de la semana y una separación entre celdas. En total, son 5 filas y 7 columnas (por cada día de la semana). Deja secar.

                        Usa una tira de corcho a modo de plantilla para calcular la distancia entre las piezas de corcho y que todas tengan la misma separación.

                        4. Crea los dias del calendario

                        Pega letras de corcho para marcar los días de la semana en cada columna del calendario -usa letras autoadhesivas o hazlas en casa-. Luego prepara con cartulina los meses del año en distintos colores, escribiendo con el rotulador negro, y prepara unos triángulos pequeños de los mismos colores para los días del mes. Fíjalos con chinchetas.

                        ¡A organizar! Si te quedan dudas, déjanos un comentario 😉

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